No sé ya ni cómo escribir,
me encuentro desolado,
han pasado ya días desde mi desastre,
te he podido mirar,
e incluso,
dirigir unas cuantas palabras,
pero todo es tan triste.
Por las esquinas,
donde voy andando,
lloro sin parar de pensar
en lo desolador que se han vuelto
todas las canciones que escucho,
en lo cerca que te tuve
y en lo lejos que te encuentras ahora.
Miro el móvil
deseando ver un mensaje tuyo
diciendo:
-Hola, ¿cómo estás?
Vivo esperando
que me digas
que me echas de menos,
que quieres volver a verme.
Solo me encuentro
entre la soledad de las calles,
abandonado
y deambulando
por cada rincón,
buscándote entre los ojos
de la gente,
esquivando las sonrisas.
Escribo y reescribo
cada frase que te quiero decir
sin saber claramente cómo sentir
las gotas de lluvia que me mojan.
Mantengo lo dicho,
ya que poco puede cambiar;
me muero por ti,
maldita loca
de sonrisa bonita.
¿Qué tengo que hacer
para poder olvidarte
o para comprender por qué
me dijiste lo que me dijiste
y ahora te rindes
tan fácilmente?
Otra noche más de insomnio
en la que me encuentro
tirado al lado de la cama,
sufriendo,
tan solo por las ganas mismas
de sufrir,
y odiando cada ápice
de mí
mientras miro tu foto
y llenándola de lágrimas
entrecortadas,
Colapsando todo lo sentido
y lo nunca dicho
intento que la vida se detenga,
intento salvarla,
intento mantenerla
y que prosiga
sin que sienta pánico
a lo que ocurra.
Intenté huir lo más lejos posible,
donde la oscuridad
ya ni se puede ver,
donde los gritos
no son más que susurros
y donde los llantos
son simples comienzos.
¿Beber para volver a olvidar,
o olvidar para volver a beber?
ya ni se puede ver,
donde los gritos
no son más que susurros
y donde los llantos
son simples comienzos.
¿Beber para volver a olvidar,
o olvidar para volver a beber?
No sé,
estoy lo suficientemente borracho
como para no saber
que es realidad
y que es ficción.
Sé que nunca fuimos nada,
y soy yo el culpable
de estas huellas en la arena.
estoy lo suficientemente borracho
como para no saber
que es realidad
y que es ficción.
Sé que nunca fuimos nada,
y soy yo el culpable
de estas huellas en la arena.
Ahora que me encuentro
en esta locura transitoria,
de la que no sé
si realmente saldré,
intento consumirme
poco a poco
con cada letra
que no te quiero escribir,
pero que escribo
solo para poder inhibir.
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